Ante el ataque de los temerosos Cicones, los aqueos tuvieron que retroceder y estar a la deriva en el peligroso mar durante 10 días, soportando fuertes vientos y oleajes. Solo podrán superar estas adversidades trabajando coordinadamente en equipo, utilizando todas su habilidades y destrezas motrices y teniendo mucho equilibro estático-dinámico, porque las barcas se movían virulentamente de lado a lado, con el riesgo de caer a la mar.

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